Pierre de Fredy, Herencia ancestral

Pedro Díaz G.
En el número 20 de la calle de Oudinot, en la Ciudad Luz, el pintor Charles Louis Fredy celebra el nacimiento de Pierre, su tercer hijo. Los Fredy, de origen italiano, llegaron a la nobleza gala en 1577, cuando Luigi Fredy casó con la hija de un rico comerciante y adquirió el señorío de Coubertin, a cinco kilómetros de Versalles.
Pierre fue excelente estudiante. Hizo la primaria en un colegio jesuita y después ingresó a la Academia Militar de Saint-Cyr, pero, sin vocación por las armas, cursó Filosofía, Historia y Pedagogía en la Sorbona. Después se sintió muy atraído por el estudio de filósofos e historiadores griegos.
Quiso saber en qué medida la educación en Inglaterra había influido para que ese país controlara tan vasto imperio, y en 1883 se inscribió en el Jesús College, en Windsor y en el famoso colegio de Rugby, donde se desarrollaban las modernas ideas de Thomas Arnold, quien se afianzaba como el precursor del deporte moderno.
En 1907, y basado en los valores educativos del deporte, Coubertin tenía preparado un vasto plan de reforma pedagógica, y un año después presentó sus proyectos, sin mayor éxito, a la Sociedad para el Avance de las Ciencias.
El relativo fracaso no lo hizo desmayar nada lo haría. Sostenía que para que 100 individuos formaran su cuerpo era necesario que 50 practicaran deporte; 20 se especializaran, y cinco alcanzaran notables resultados…. El deporte como vía de superación de las sociedades… Coubertin comenzó entonces su lucha ideológica, a pesar de que en Francia dominaban los profesores de gimnasia de la vieja escuela.
Aunque de baja estatura y constitución nada envidiable, Coubertin practicaba remo, gimnasia, esgrima e hípica. Y cuando intentó organizar competencias entre países, se encontró con que el concepto de amateurismo era distinto en cada nación.
Comenzaría su verdadera lucha: instaurar y renovar los Juegos. Una de sus muchas frases célebres, lo inmortalizaría: "Lo más importante de los Juegos Olímpicos no es ganar, sino competir, así como lo más importante en la vida no es el triunfo sino la lucha... Lo esencial no es haber vencido sino haber luchado bien...", legado para la posteridad.
El 28 de mayo de 1925 se realiza la vigésimotercera sesión del COI.
Le llaman Congreso de Praga. Y entre los muchos asuntos pendientes sobresale, por razones obvias, la sorpresiva renuncia de Pierre de Fredy a la presidencia del COI. "Estoy cansado, muy cansado", dice el francés.
Sesión de elecciones. Dos turnos de escrutinios y finalmente, el sucesor del soñador francés: el conde Belga Henri de Baillet Latour. Su gestión será de ocho años.
En un gesto de agradecimiento al fundador de los Juegos, el general William Sherrill, miembro por Inglaterra, propone para Pierre de Fredy el título de presidente de honor vitalicio. Ante esto es nombrado, por aclamación, Presidente de Honor de los Juegos Olímpicos.
mayo de 2004

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