Saturday, June 03, 2006

Weissmuller, una historia para el cine




Pedro Díaz G.


John Weismuller Kersch ingresó a la posteridad por haber hecho películas de Tarzán.

Pero antes de apropiarse de la del hombre mono, escribió su propia historia: ganó cinco medallas olímpicas de oro y una de bronce, en dos Juegos: París 1924 y Amsterdam 1928. Impuso 67 récords mundiales; conquistó lo imposible, en las albercas, para después sumergirse en la selva cinematográfica...

Y aunque cuenta la leyenda que nació en Estados Unidos, el primer gran Tarzán de las pantallas lo hizo en Freidorf, Rumania, el 2 de junio de 1904.

Cuando él cumplió siete meses, la familia abordó el S.S. Rotterdam y emigró a Chicago, donde, además de minero, su padre Peter, logró con los ahorros levantar una cervecería. Otra historia señala que nació ese mismo día, pero en Windber, Pensilvania, y que sólo tocó Europa 20 años más tarde.



La terapia de nadar

El pequeño Weismuller ingresó a una escuela pública de Chicago pero apenas la pisó fue expulsado por peleonero. Entonces trabajó en una confitería, pero también lo echaron por quedarse con los cambios de los clientes.

Sólo malas notas infantiles.

Poco después el pequeño, enclenque y anémico, de resfriado en resfriado, enfermó de poliomielitis y, como parte de la terapia, los médicos le recomendaron nadar.

Así que día a día se sumergió en las heladas aguas del lago Michigan. Era todavía un niño cuando su padre murió de tuberculosis, tras añejos síntomas provenientes de sus días en las minas. Ersebert Kersch, su madre, se empleó como cocinera y él como elevadorista en el Plaza Hotel , para después convertirse en caballerango del Illinois Athletic Club.

Cierto día, cuando creía que nadie lo observaba, se zambulló en la piscina del club. Pero alguien lo veía. Era el entrenador William Bachroch; fue él quien descubrió la joya, la pulió y la llevó a las competencias y a la gloria.

Su debut en las piscinas no tuvo mayor trascendencia. Acabó tercero en los 100 metros, a más de cinco segundos del ganador. Tardó un par de años en retornar a una competencia oficial, tiempo en el que redobló sus esfuerzos bajo las órdenes de Bachroch y apenas en julio de 1922 fue el primero en nadar los 100 metros en menos de un minuto: 58.6 segundos.

Fue también su primer récord del mundo; el segundo lo quebraría en 1923 con un registro de 4.57 minutos para los 400 libres.

En 1924 se convirtió en campeón nacional, lo cual le permitió participar en los Juegos Olímpicos. Weismuller emergía así como la esperanza estadounidense para París, 1924.



Un poco de miedo

Apenas lo supo manifestó su desacuerdo por la inclusión de los hermanos Kahanamoku en el equipo estadounidense, y renunció.

Duke Kahanamoku era un pintoresco nadador hawaiano de 33 años, doble campeón olímpico de los 100 metros libres, que había animado los Juegos de Estocolmo y de Amberes. Su hermano Samuel, de 18, estaba llamado a sucederlo. Por eso, temiendo que ambos compitieran en su contra, amenazó con irse, pero fue convencido.

Y en París confirmó su talento. Por vez primera desde los Juegos de Grecia en 1896, la natación se celebró en piscinas de 50 metros, lo que favoreció a los más veloces. Johnnie comenzó ganando los 400 metros libres sobre el sueco Arne Borg y el australiano Andrew Charlton. Aunque su tiempo, 5.4 minutos, estuvo muy por debajo del obtenido un año antes, alcanzó para el nuevo récord olímpico.

Dos días después se disputaban los 100 metros libres, la prueba más importante. Al llegar a la partida, Weismuller se encontró en el carril intermedio, entre los hermanos Kahanamoku. Quizá presionado por su rivalidad, realizó una actuación absolutamente extraordinaria y ganó el oro con otro nuevo registro olímpico (59.0 segundos). Duke y Samuel llegarían detrás.

Aquella carrera sería recordada en sus memorias, años después, por Bachroch: "Antes de que se iniciara la prueba Johnnie estaba nervioso, pues había gente que le apostaba a Duke. Me dijo varias veces que debía sacarle ventaja lo más rápido posible, pero yo lo convencí de lo contrario. Finalmente me hizo caso y ganó".

La tercera y última medalla de Weismuller en 1924 la obtuvo en relevos 4 x 200 libres, junto a sus compañeros O. Connor, Olancy y Brayer. Para rematar su actuación en París, ganó una presea de bronce en el polo acuático.



Sin presiones

Para Amsterdam, Weismuller seguía siendo el primero. Había llevado el récord mundial de los 100 metros a 51 segundos, marca que se rompería hasta 1944. Había sido el primer nadador en la historia en recorrer 200 metros libres en menos de dos minutos y 10 segundos (hizo 2.8 minutos).

Desde 1924, apenas sufrió alguna presión a comienzos del 28, durante los campeonatos de Estados Unidos. Ahí surgió George Kojac, quien dejó perplejo al público por la facilidad con la que hacía los giros. Kojac llegó segundo en los 100 metros libres, a solo dos décimas de Weismuller. Pese al susto, en Amsterdam 1928 volvió a ganar con relativa facilidad en los 100 metros, para luego colgarse su quinta medalla de oro en los 4 x 200 con el equipo estadounidense.



Corazón en México

Johnny Weismuller tuvo suerte en los deportes y en el cine, pero no en los negocios ni en el amor.

Se casó seis veces.

Primero, un muy fugaz matrimonio con Camilla Louiee, en 1930. Sus demás esposas: Bobbe Arnst (1931-1933), Lupe Vélez (1933-1939), Beryl Scott (19391948), Allene Gates (1948-1962) y María Bauman (1963-1984).

Década de Agustín Lara y Gonzalo Curiel, Toña la Negra, Luis Alcaraz y Pedro Vargas... Entre esos nuevos artistas apareció Lupe Vélez, una menudita vedette que marchó triunfalmente a Estados Unidos. Se le llamó "La Bomba Mexicana" y causó estupor con su tórrido romance con Gary Cooper, para después casarse con el mejor Tarzán, quien enamoró de ella; enamoró de México.



De película

Sus logros pronto llegaron a Hollywood, que lo contrató en 1929 para actuar en una película llamada Glorificando a la chica norteamericana , ataviado con una simple hoja de parra. Tras el papel, en 1932 Weismuller entrenaba para los Olímpicos de Los Ángeles, cuando recibió una oferta de la BVD Underwear Company : 500 dólares a la semana para anunciar, sugerentemente, ropa deportiva.

La Metro Goldwyn Mayer le propuso protagonizar dos historias.

Ese mismo año se estrenó Tarzán, el hombre mono , y la campaña publicitaria lo anunciaba como "el único hombre en Hollywood que es natural y puede actuar sin ropa. Véalo".

A partir de esta cinta fue contratado por Rko para protagonizar otros seis filmes sobre Tarzán. Columbia Pictures lo llamaría para filmar otras 16 películas como el Rey de la selva.

Aun cuando Johnny Weismuller dudaba de sus capacidades histriónicas, la cinta Tarzán y su compañera se aseguró en 2003 un lugar en el registro cinematográfico de Washington como un clásico "digno de protección".

La película, de 1934, es considerada la mejor secuela de Tarzán. Una escena con él y Jane desnudos en el agua causó revuelo y motivó la implementación de un código de conducta para todas las producciones de Hollywood. Su legado: 34 filmes y un épico grito.

Años después se retiró a Fort Lauderdale, Florida. Pasada su época de gloria se refugiaría en el puerto de Acapulco, donde murió el 21 de enero de 1984. Sus restos yacen en el panteón Valle de la Luz, de Acapulco. Segundo hogar.

Galán, atlético, enamorado, Johnny fue campeón olímpico, sí, pero también el primer Tarzán de Edgar Rice Burroughs; para muchos, el único; el insustituible.

Weismuller: el sin-igual.

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